Cura Somática en CF*
En mi experiencia el trabajo de las Constelaciones Familiares* es muy completo porque al trabajar la persona en pie, el cuerpo puede resonar con el campo, sentir, vivenciar en la piel las emociones que estaban guardadas y registradas en la fascia. Luego, como facilitadora acompaño a la persona en su duelo, y de manera profunda conseguimos llegar a la resolución de las emociones, dando lugar a lo que pasó a nivel etérico y simbólico pero tambén físico. En seguida podemos conectar con lo nuevo así como la reintegración de lo viejo.
Así que es tamboén un trabajo de cura somática.
El cuerpo humano posee estructuras que actúan como pilares frente al estrés y la adversidad.
La fascia, un tejido conectivo que envuelve los músculos y órganos, es una de esas estructuras: registra tensiones crónicas y experiencias traumáticas, vividas o heredadas, incluso cuando no hay lesiones visibles.
Esta tensión continua es silenciosa, pero omnipresente. Mantiene al cuerpo en estado de alerta, activando el sistema nervioso simpático, y moldea la postura, la respiración y la función visceral.
Experiencias inesperadas de separación, pérdida, rechazo, amenaza al territorio o ataque al valor personal pueden generar conflictos biológicos específicos, que se manifiestan en el cuerpo a través de alteraciones funcionales o tisulares, como dolor crónico, inflamaciones o rigidez muscular.
El campo psicoemocional y simbólico también tiene sus puntos de anclaje. En momentos de dolor, la fe, el sentido de la vida o una espiritualidad profunda actúan como reguladores psicobiológicos, ayudando en la reestructuración interna.
La ciencia confirma hoy, a través de la epigenética transgeneracional, que los eventos traumáticos no resueltos en generaciones anteriores dejan marcas químicas en los genes, afectando la forma en que el cuerpo reacciona al estrés, regenera tejidos y modula la inmunidad.
El dolor reprimido, oculto para proteger al individuo de una sobrecarga emocional, permanece en los tejidos (especialmente en la fascia, las vísceras y el sistema nervioso autónomo) hasta que exista un espacio seguro para su liberación.
El camino hacia la curación implica:
- Reintegración emocional del evento traumático
- Reconexión con el cuerpo y con los tejidos que cargan el dolor
- Resolución consciente del conflicto biológico subyacente
- Apoyo espiritual y neuroemocional profundo, como ancla en el proceso de transformación
La fascia guarda la tensión de lo que no fue dicho.
Necesita un campo seguro para liberar lo que, hasta entonces, parecía insoportable.
La curación ocurre cuando el cuerpo y el inconsciente se encuentran para resolver lo que hoy se manifiesta como dolor.
Sergio Sinicio – Apometría Clínica